PRIMERA INFANCIA

El papel fundamental de la vitamina E en la salud del niño

Por Brightest Editors

abril 19, 2017

En 2010, el Panel de productos dietéticos, nutrición y alergias de la Autoridad de Seguridad Alimentaria Europea (EFSA) aprobó una nueva opinión sobre salud según la cual la vitamina E protege el ADN (el código genético del que estamos hechos), las proteínas (que desempeñan un papel fundamental en todos los procesos corporales) y las grasas (que desempeñan muchos papeles importantes en el cuerpo) de daños en la población general y en bebés y niños de hasta tres años [1][2]. Es interesante que ensayos dietéticos en Brasil, Alemania, Rusia y los Estados Unidos indican que la ingesta de vitamina E de muchos niños pequeños no alcanzan los niveles recomendados [3]. Otro ensayo también identificó la vitamina E como una de las vitaminas que tiende a ser baja en niños de diversos países europeos [4]. Además, los niños no son los únicos que tienen bajos niveles de vitamina E, ya que esta es una preocupación para la población general [5] y puede asumirse que la ingesta de vitamina E es insuficiente en mujeres embarazadas y lactantes.

La vitamina E y la salud cerebral

El desarrollo del cerebro empieza al comienzo del embarazo y continúa después del nacimiento desde la primera infancia, pasando por la niñez y hasta la adolescencia [8]. Esto requiere grandes cantidades de ácidos grasos específicos (por ejemplo, DHA[1]).[9] y la vitamina E desempeña un papel en la protección de estos ácidos grasos para garantizar un crecimiento y desarrollo sanos del cerebro. Como resultado, las mujeres embarazadas y lactantes deben consumir buenas fuente de vitamina E y DHA. [10]. Entre las buenas fuentes de vitamina E se cuentan los aceites vegetales, los frutos secos, los granos integrales y el germen de trigo; por su parte, fuentes ricas de DHA incluyen el pescado azul (salmón, caballa, arenque) y algas vegetarianas.

La vitamina E sigue siendo importante para el bebé en crecimiento [11, 12]. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna sea la única fuente de nutrición durante los primeros seis meses de vida, porque proporciona importantes nutrientes protectores como la vitamina E. Si la dieta de la madre no es rica en buenas fuentes de vitamina E, los niveles de vitamina E de la leche materna pueden disminuir, por lo que tomar un suplemento que contenga vitamina E puede ayudar a mejorar los niveles de vitamina E de la leche materna.

La vitamina E y la obesidad

Según la Organización Mundial de la Salud (http://www.who.int/end-childhood-obesity/facts/en/), el número de bebés y niños obesos y con sobrepeso alcanzó los 42 millones en 2013 y se espera que aumente hasta 70 millones en 2025. Interesantes investigaciones nuevas sugieren que la vitamina E puede desempeñar un papel en la mitigación de algunos de los efectos negativos que tiene la obesidad en nuestra salud [14]. Esto es particularmente importante, porque se cree que la obesidad está vinculada con el desarrollo de una serie de enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes.

Nuevos estudios científicos siguen identificando los papeles de la vitamina E y subrayan aún más su importancia en la dieta de la población general, así como en la dieta de los bebés y los niños pequeños.

[1] DHA: ácido docosahexaenoico

Referencias:

  1. EFSA NDA Panel, Scientific opinion- Vitamin E related health claims. EFSA Journal, 2010. 8(10): p. 1-30.
  2. EFSA NDA Panel, et al., Vitamin E and protection of DNA, proteins and lipids from oxidative damage: evaluation of a health claim pursuant to Article 14 of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal, 2016. 14(10): p. e04588-n/a.
  3. Hilger, J., et al., Micronutrient Intake in Healthy Toddlers: A Multinational Perspective. Nutrients, 2015. 7(8): p. 6938-6955.
  4. Kaganov, B., et al., Suboptimal Micronutrient Intake among Children in Europe. Nutrients, 2015. 7(5): p. 3524-3535.
  5. Péter, S., et al., A systematic review of global alpha-tocopherol status as assessed by nutritional intakelevels and blood serum concentrations. International Journal for Vitamin and Nutrition Research, 2016. 14: p. 1-21.
  6. Evans, H.M. and K.S. Bishop, On the existence of a hitherto unrecognized dietary factor essential for reproduction.

    Science, 1922. 56(1458): p. 650-651.

  7. Traber, M.G., Vitamin E Inadequacy in Humans: Causes and Consequences. Advances in Nutrition: An International Review Journal, 2014. 5(5): p. 503-514.
  8. Tau, G.Z. and B.S. Peterson, Normal Development of Brain Circuits. Neuropsychopharmacology, 2010. 35(1): p. 147-168.
  9. EFSA NDA Panel, Scientific opinion on the substantiation of a health claim related to DHA and contribution to normal brain development pursuant to Article 14 of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal, 2014. 12(10): p. 3840.
  10. Raederstorff, D., et al., Vitamin E function and requirements in relation to PUFA. Br J Nutr, 2015. 114(8): p. 1113-22.
  11. Friel, J.K., et al., Evidence of Oxidative Stress in Full-Term Healthy Infants. Pediatr Res, 2004. 56(6): p. 878-882.
  12. Tsukahara, H., et al., Oxidative stress in neonates: Evaluation using specific biomarkers. Life Sciences, 2004. 75(8): p. 933-938.
  13. Zarban, A., et al., Effect of vitamin C and E supplementation on total antioxidant content of human breastmilk and infant urine. Breastfeed Med, 2015. 10(4): p. 214-7.
  14. Kilic, E., et al., Oxidative Stress Status in Childhood Obesity: A Potential Risk Predictor. Medical Science Monitor : International Medical Journal of Experimental and Clinical Research, 2016. 22: p. 3673-3679.
  15. Murer, S.B., et al., Antioxidant Supplements Reduced Oxidative Stress and Stabilized Liver Function Tests but Did Not Reduce Inflammation in a Randomized Controlled Trial in Obese Children and Adolescents. The Journal of Nutrition, 2014. 144(2): p. 193-201.

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