EMBARAZO

Las claves para tener un embarazo saludable: parte I

Por: Lucy Jones, MRES BSC Hons RD MBDA

octubre 7, 2016

Los primeros 1000 días del desarrollo de un niño empiezan desde el momento de la concepción y continúan hasta su segundo cumpleaños. Hoy en día se considera que este periodo crítico es el tiempo más significativo para determinar el desarrollo intelectual de una persona, así como la salud a lo largo de su vida.[1]

La nutrición que recibimos y la comida que comemos durante este tiempo actúan como los bloques de construcción fundamentales para el crecimiento de nuestro cuerpo, el desarrollo de nuestro cerebro y la salud de nuestro sistema inmune.[1] El impacto de una nutrición pobre en los primeros años puede ser irreversible e influir negativamente en la capacidad de la persona para crecer, aprender y, en último término, alcanzar su potencial.

Sencillamente, no hay periodo en la vida de una persona en el que la nutrición tenga más importancia.

¡Eso supone un montón de presión para los padres! Afortunadamente, vivimos en una época en que las soluciones no sólo están disponibles, sino que son asequibles. Algunas de las medidas consisten en asegurarse de que tanto madres como bebés obtienen las vitaminas y minerales recomendados, así como promover dietas sanas, variadas y equilibradas en el embarazo, la lactancia y el destete.[1]

Si bien todos los aspectos de la dieta son importantes durante el embarazo, hay algunos nutrientes en concreto que merecen una atención especial. Se trata de mucho más que las calorías ingeridas, aunque esto también importa. Un estudio reciente concluyó que las «deficiencias maternas en nutrientes clave está vinculada a la preeclampsia, al crecimiento restringido del feto, defectos en el tubo neural, deformidades en el esqueleto y peso bajo al nacer»[2]

¿Cuáles son estos nutrientes clave y cómo podemos asegurarnos de ingerir suficiente cantidad?

En este artículo —parte uno de dos— he elegido tres de ellos para destacar su importante papel en este momento fundamental.

DHA Omega-3

Uno de los ácidos grasos omega-3 de cadena larga, el ácido docosahexaenoico (DHA), es la principal grasa estructural del cerebro. No sólo mantiene el funcionamiento normal del cerebro, sino que contribuye al desarrollo del cerebro y de los ojos del bebé.[3,4] Los primeros años son el periodo más importante de crecimiento del cerebro; los bebés nacen con un 25 % del cerebro desarrollado, a los tres años el 80 %del cerebro ya se ha desarrollado.[5] Esto significa que durante los dos primeros años de vida el cerebro necesita acumular grandes cantidades de DHA..[3] Este nutriente es esencial para el desarrollo del cerebro del bebé; los investigadores han concluido que los bebés nacidos de madres con mayores niveles en sangre de DHA en el momento del parto presentan mejores niveles de atención hasta bien entrado su segundo año de vida. Durante los primeros seis meses de vida, estos bebés llevaban dos meses de ventaja a los bebés cuyas mamás presentaban niveles de DHA inferiores.[6]

Los ácidos grasos omega-3 son, por lo tanto, nutrientes esenciales para la salud. Los humanos no pueden producir ácidos grasos omega-3 en cantidades notables, así que tenemos que tomarlos a través de la dieta. Por desgracia, además de ser muy importantes, las fuentes naturales de DHA también son bastante escasas. El DHA se encuentra en el pescado azul y en otras fuentes marinas como las algas y, por lo tanto, las ingestas suelen depender por completo del consumo de pescado azul como el salmón, el atún fresco, la caballa, las sardinas, la trucha, el arenque y el espadín.

Los suplementos pueden ser un puente muy útil para aquellas mamás que opten por evitar el pescado azul pero quieran asegurarse una ingesta adecuada durante el embarazo. Un estudio elaborado por la Early Nutrition Academy recomienda de 200 a 300 mg diarios de omega-3 DHA durante el embarazo y mientras dure la lactancia. De otro modo, las mujeres deberían intentar consumir de 1 a 2 porciones de pescado a la semana.

Colina

La colina suele agruparse con las vitaminas del complejo B y se ha demostrado que desempeña un importante papel en el desarrollo del cerebro fetal e infantil, ya que afecta a las zonas del cerebro responsables de la memoria y de capacidades de aprendizaje útiles para toda la vida.[7] Además, los estudios indican que la colina puede ayudar a prevenir defectos en el tubo neural. Comparadas con mujeres que obtienen suficiente colina a través de la dieta, las mujeres con dietas bajas en colina tienen un riesgo hasta cuatro veces mayor de tener bebés con defectos del tubo neural, como la espina bífida..[8] La leche materna contiene mucha colina, para garantizar un adecuado suministro al recién nacido. Los huevos son la principal fuente dietética, seguidos de las carnes y el pescado, de modo que los vegetarianos y los veganos tienen que prestar especial atención a los suplementos o las posibles fuentes dietéticas.[9]

Yodo

El yodo contribuye a la función cognitiva normal y durante las primeras 12 semanas de embarazo contribuye al desarrollo del cerebro del bebé. Durante el embarazo, aumenta la cantidad de yodo que necesita. Esto es así porque tiene que producir suficientes hormonas tiroideas para poder transferirlas al bebé de forma que su cerebro se desarrolle correctamente. También tiene que suministrar todo el yodo que el bebé necesita10.

Una deficiencia de yodo durante el embarazo puede tener consecuencias graves para su bebé, así que es muy importante que satisfaga esta mayor exigencia de yodo si está embarazada. Las mamás que lactan también necesitan una mayor cantidad de yodo, para que su leche tenga yodo suficiente para el bebé. Esto es así porque el cerebro todavía está desarrollándose en esta fase temprana..[10]

La principal fuente de yodo de nuestra dieta suele ser la leche y otros alimentos lácteos, aunque también se encuentra en grandes cantidades en el pescado (especialmente el pescado blanco, como el bacalao y la merluza), el marisco y las plantas marinas..[10] Un gran estudio en el Reino Unido ha demostrado que dos tercios de las embarazas presentan deficiencia de yodo, y que unos niveles bajos durante el embarazo reducen el cociente intelectual y la capacidad de lectura de sus hijos de 8 y 9 años.[11]  The World Health Organization (WHO) advises that pregnant women should have 250 mcg every day.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a las mujeres embarazadas ingerir 250 mcg diarios.

Trataré otros tres nutrientes que contribuyen a un embarazo sano en mi próximo artículo. ¡No se lo pierda!

References

1.      First 1000 days Nutrition (2016) Accessed from https://www.first1000days.ie/ Last Accessed 8th September 2016

2.      DTB (2016) Vitamin Supplementation in Pregnancy. Drug and Therapeutics Bulletin vol 54, no 7: pg. 81-84.

3.     EFSA (2014) Scientific Opinion on the substantiation of a health claim related to DHA and contribution to normal brain development pursuant to Article 14 of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal. 12(10):3840 [8 pp.]

4.     EFSA (2011) Scientific Opinion on the substantiation of health claims related to docosahexaenoic acid (DHA), eicosapentaenoic acid (EPA) and brain, eye and nerve development (ID 501, 513, 540), maintenance of normal brain function (ID 497, 501, 510, 513, 519, 521, 534, 540, 688, 1323, 1360, 4294), maintenance of normal vision (ID 508, 510, 513, 519, 529, 540, 688, 2905, 4294), maintenance of normal cardiac function (ID 510, 688, 1360), “maternal health; pregnancy and nursing” (ID 514), “to fulfil increased omega-3 fatty acids need during pregnancy” (ID 539), “skin and digestive tract epithelial cells maintenance” (ID 525), enhancement of mood (ID 536), “membranes cell structure” (ID 4295), “anti-inflammatory action” (ID 4688) and maintenance of normal blood LDL-cholesterol concentrations (ID 4719) pursuant to Article 13(1) of Regulation (EC) No 1924/2006. EFSA Journal. 9(4):2078 [30 pp.].

5.      The Urban Child Institute (2016) Baby’s brain begins now: Conception to Age 3. Accessed from http://www.urbanchildinstitute.org/why-0-3/baby-and-brain Last Accessed 8th September 2016

6.      Kannass KN, Colombo J, Carlson SE (2009) Maternal DHA levels and Toddler Free-Play Attention. Dev Neuropsychol. Vol 34(2): 159–174.

7.      Zeisel SH. Choline: Needed for normal development of memory. JACN 2000;19(5):528S-531S.

8.      Shaw GM, Finnell RH, Blom HJ, Carmichael SL, Vollset SE, Yang W, Ueland PM (2009). Choline and risk of neural tube defects in a folate-fortified population. Epidemiology. 20(5):714-9

9.      Shaw GM, Finnell RH, Blom HJ, Carmichael SL, Vollset SE, Yang W, Ueland PM (2009). Choline and risk of neural tube defects in a folate-fortified population. Epidemiology. 20(5):714-9

10.   British Dietetic Association (2016) Iodine Food Facts Sheet. Accessed from https://www.bda.uk.com/foodfacts/Iodine.pdf Last Accessed 8th September 2016

11.   Bath SC, Steer CD, Prof Golding J, Emmett P, Prof Rayman MP (2013) Effect of inadequate iodine status in UK pregnant women on cognitive outcomes in their children: results from the Avon Longitudinal Study of Parents and Children (ALSPAC). The Lancet. Volume 382, No. 9889, p331–337

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