EMBARAZO

El coste de la nutrición infantil

Por: Lucy Jones RD

noviembre 16, 2016

Cuando pensamos en los aceites omega-3 de cadena larga, como los que se encuentran en el pescado azul, muchos los asociamos con el cerebro y la salud cardíaca. Pero un aspecto que pocos nos planteamos es su potencial para desempeñar un papel en la salud durante la primera infancia.

Los partos prematuros son el factor único más importante a la hora de determinar si un bebé sobrevivirá y prosperará (desarrollo neurológico a largo plazo)[1].

El parto prematuro se define como aquel en que el bebé nace antes de transcurridas 37 semanas de embarazo. A su vez, datos recientes de 2013 señalan que los partos prematuros registrados ascienden a un 11,4 % de los casi 4 millones de nacimientos en los EE. UU.[2]. Los partos prematuros siguen siendo una de las principales causas de muerte entre neonatos de todo el mundo[3]. Los bebés nacidos muy pronto a menudo necesitan cuidados intensivos prolongados para enfermedades relacionadas con la prematuridad, así como apoyo a largo plazo para problemas de desarrollo neurológico3.

Cada bebé nacido antes de las 34 semanas de gestación cuesta unas 60 000 £ al servicio nacional de salud del Reino Unido (NHS)[4] y 150 000 $ al sistema sanitario de los EE. UU.[4].

Hay mucha necesidad de medidas e intervenciones eficaces, fácilmente disponibles, seguras y aceptables para prevenir los partos prematuros, especialmente antes de las 34 semanas de embarazo, para ayudar a salvar vidas y a reducir la carga económica para nuestros sistemas de salud.

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 de cadena larga, en concreto el ácido docosahexaenoico (DHA), son esenciales para el desarrollo del bebé y hay cada vez más pruebas de que contribuyen a la salud de la madre durante el embarazo[5]. Hace más de 30 años, los científicos observaron por vez primera que los habitantes de las Islas Feroe, que consumen más pescado rico en omega-3 que los daneses, tenían embarazos más largos y bebés con mayor peso al nacer[6].

Más recientemente, una serie de ensayos controlados aleatorios (la regla áurea de los ensayos científicos) en el Reino Unido, los EE. UU. y Australia han investigado este vínculo y ahora exámenes a gran escala de estos (metaanálisis) han evaluado hasta qué punto los suplementos de omega-3 podrían reducir los importantes costes sanitarios relacionados con la infancia.

Uno de estos ensayos realizado en Kansas (EE. UU.) evaluó si 600 mg diarios de DHA podrían ayudar a mejorar los resultados al nacer. Se suministró a 350 mujeres cápsulas de DHA o de placebo desde la 20.ª semana del embarazo hasta el parto. El grupo suplementado con DHA tuvo embarazos más largos y mayores pesos, alturas y perímetros craneales al nacer[7]. El grupo del DHA también presentó menos partos prematuros y estancias en el hospital más cortas para aquellos que nacieron pronto. Concluyeron que un suplemento de 600 mg de DHA diarios en la segunda mitad de la gestación dan como resultado un aumento en la duración del embarazo, además de un mayor tamaño del bebé, lo que ayuda a reducir los partos prematuros y que los bebés nazcan con peso muy bajo[6].

Otro grupo de investigación partió de estos hallazgos y evaluó si los costes de hospitalización diferían en ambos grupos. Calcularon que el ahorro en costes hospitalarios de suplementar con DHA ascendió a 1678 $ por bebé, e incluso después de ajustados los costes de los suplementos en el grupo del DHA, el ahorro por mamá y bebé fue de 1484 $[8]. Si esto se aplicase a los cerca de 4 millones de partos anuales en los EE. UU., parece que un suplemento universal de 600 mg diarios de DHA durante los dos últimos trimestres del embarazo podría ahorrar al sistema sanitario de los EE. UU. hasta 6000 millones de dólares[8].

Estos hallazgos no son exclusivos de los Estados Unidos, sino que se repiten en Australia. Un análisis de costes hospitalarios de un ensayo de DHA para optimizar resultados con madres y bebés (DOMInO) determinó que los suplementos de DHA podrían reducir los costes hospitalarios individuales en 92 AUD, con un potencial ahorro para el sistema sanitario público de entre 15 y 51 millones de dólares australianos cada año[9].

Un reciente estudio y metaanálisis sistemático de seis ensayos de este tipo que contaban con resultados de 4193 mujeres, ha concluido que los ácidos grasos omega-3 son eficaces a la hora de prevenir partos prematuros[10]. Se incluyeron ensayos con una amplia variedad de dosis, desde los 133 mg hasta los 3000 mg, y se determinó que esta sencilla y asequible intervención reduce los partos prematuros (anteriores a la 34.ª semana) en un increíble 58 %[10].

Los embarazos duraron casi dos semanas más en promedio. Teniendo en cuenta que demorar los partos prematuros una sola semana podría ahorrar 260 millones de libras anuales solo en el Reino Unido[11], estamos ante un hallazgo importantísimo.

Dar a conocer estos hallazgos a las embarazadas y a las mujeres que se están planteando el embarazo en un futuro, así como las potenciales ventajas de los suplementos, podría ayudar a aumentar la supervivencia de los bebés, así como favorecer unos ahorros de costes enormes para los sistemas sanitarios públicos.

Referencias:

1.      RCOG. Tocolysis for women in preterm labour Royal College of Obstetricians and Gynaecologists – Greentop guideline no 1b. London; 2011.

2.      Hamilton BE, Martin JA, Osterman MJ, Curtin SC, Matthews TJ (2015). Births: Final Data for 2014, National vital statistics reports: from the Centers for Disease Control and Prevention, National Center for Health Statistics, National Vital Statistics System, vol 64 pp 1-64.

3.      Kar S,Wong M, Rogozinska E,Thangaratinam S (2016) Effects of omega-3 fatty acids in prevention of early preterm delivery: a systematic review and meta-analysis of randomized studies. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology. Vol 198. pp 40–46

4.      Mangham L (2009). The cost of Preterm Birth throughout childhood in England and Wales. Pediatrics. Vol 123(2):e312-27

5.      Ahmed S, Makrides M, Sim N, McPhee A, Quinlivan J, Gibson R, Umberger W (2015) Analysis of hospital cost outcome of DHA-rich fish-oil supplementation in pregnancy: Evidence from a randomized controlled trial. Prostaglandins Leukotrienes and Essential Fatty Acids. Volume 102-103. Page 5-11

6.      Olsen SF, Joensen HD (1985). High liveborn birth weight in the Faroes: a comparison between birth weights in the Faroes and in Denmark. Journal of Epidemiology and community health. Vol 39:27–32.

7.      Shireman T.I, Kerling E.H, Gajewski B.J, Colombo J. and Carlson S.E (2016). Docosahexaenoic acid supplementation (DHA) and the return on investment for pregnancy outcomes, Prostaglandins Leukotrienes and Essential Fatty Acids, http://dx.doi.org/10.1016/j.plefa.2016.05.008

8.      Ahmed S, Makrides M, Sim N, McPhee A, Quinlivan J, Gibson R, Umberger W (2015) Analysis of hospital cost outcome of DHA-rich fish-oil supplementation in pregnancy: Evidence from a randomized controlled trial. Prostaglandins Leukotrienes and Essential Fatty Acids. Volume 102-103. Page 5-11

9.      Kar S,Wong M, Rogozinska E,Thangaratinam S (2016) Effects of omega-3 fatty acids in prevention of early preterm delivery: a systematic review and meta-analysis of randomized studies. European Journal of Obstetrics & Gynecology and Reproductive Biology. Vol 198. pp 40–46

10.   Mangham L (2009). The cost of Preterm Birth throughout childhood in England and Wales. Pediatrics. Vol 123(2):e312-27

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